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Dodgers se deshacen de Verlander y obligan a un juego 7

Obligados a ganar para seguir con vida, los Dodgers se las arreglaron para deshacerse del estelar pitcher Justin Verlander tras anotarle dos carreras en la sexta entrada producidas por Chris Taylor y Corey Seager, mientras el pitcheo de Los Ángeles se redimía luego de su horrenda jornada del domingo, para llevar la Serie Mundial a un séptimo y decisivo partido con una victoria de 3-1 sobre Houston el martes en Dodger Stadium.

Los Astros nunca han sido campeones en sus 55 años de vida. Los Dodgers acumulan 29 años desde su anterior coronación. Una de las dos extensas sequías inevitablemente concluirá este miércoles. Y uno de los dos quedará con el corazón roto.

Es justo decir que luego de quitarle lo invicto a Verlander (llevaba 9-0 con el uniforme de Houston), la ventaja ahora está del lado angelino, no sólo por la localía, sino por la motivación de vencer al gran pitcher de sus oponentes.

Los Astros tomaron la ventaja en la tercera entrada con un jonrón del encendido George Springeren contra del abridor Rich Hill, un batazo por el jardín equivocado que puso nerviosos a los aficionados en una noche nublada y con algunas gotas de lluvia en L.A.

Fue el cuarto jonrón de la serie para el jardinero central de los Astros, un nuevo récord para un primer bateador en la alineación.

Salvo ese cañonazo que le conectaron en una recta alta, el zurdo Hill lanzó bien, pero de todos modos volvió a ser relevado temprano por su manager, como ocurrió en el juego 2 de la serie, aquella vez con malas consecuencias para los Dodgers. Dave Roberts le aplicó la grúa con dos outs en el quinto inning y las bases llenas.

Escape crucial

Hill, quien recibió 4 hits y ponchó a 5, se fue furioso del juego, pero su labor en esa quinta entrada fue crucial. Brian McCann y Marwin González le abrieron con sencillo y doble para poner hombres en posición anotadora sin out. Hill, el hombre de casi 38 años que ha ido a lo largo de su carrera contra innumerables obstáculos, se fajó en la loma para evitar el posible hundimiento de su equipo.

Primero ponchó a Josh Reddick, luego al pitcher Verlander, y tras darle base intencional al peligroso Springer, fue removido para darle paso a Brandon Morrow, quien se sacó la espina de su fracaso en el juego 5 al dominar a Alex Bregman –el verdugo de los Dodgers en el 13-12 del domingo– con rola al cuadro para el tercer out.

Los Dodgers no siempre fueron pacientes contra Verlander, y cuando se vieron abajo en la pizarra y el lanzador derecho hacía tronar la mascota de su receptor con rectas de hasta 97 millas por hora, para sumar 8 ponches y apenas un hit recibido en cinco entradas, casi todos los 54,128 espectadores en Dodger Stadium entraron en inoportuno letargo, excepto cuando bateada Yuli Gurriel y los abucheos eran enfáticos para el cubano por su torpe burla de Yu Darvish.

No obstante, todos despertaron en la sexta entrada de los Dodgers (peloteros y aficionados). Austin Barnes fue el culpable al abrir la tanda con sencillo al izquierdo, luego Verlander perdió la brújula y le dio pelotazo en el pie al bateador Chase Utley. La noche de brujas le vino encima a este gigante del beisbol buscando por primera vez la gloria.

Chris Taylor, nuevamente en plan de bujía, respondió a continuación con doblete pegado a la raya del derecho para empatar el juego 1-1. De pronto el invencible Verlander volvía a decaer. Y Corey Seager lo sacudió con un batazo largo por el derecho que Reddick atrapó junto a la barda, peroUtley anotó caminando desde tercera base en pisa y corre para la voltereta de 2-1.

Verlander eludió mayor daño, pero vio concluida su temporada tras el fin de la entrada. Tiró 6 innings con 3 hits, 2 carreras y 9 ponches.

Así lo vivimos entrada por entrada

Bajaron la cortina

La misión de deshacerse de Verlander y hacer jugar al endeble bullpen de Houston se tradujo pronto en la tercera carrera de Los Ángeles, gracias al cuadrangular de Joc Pederson en contra del relevista Joe Musgrove con un out en la séptima, un batazo atrasado sobre la barda del izquierdo, como le gustan a Pederson, sin duda una revelación en la Serie Mundial.

El 3-1 era bueno, pero iba a ser necesario que los relevistas de los Dodgers, terribles en el juego 5, completaran el trabajo. Y así fue, como cuando Kenta Maeda dominó a Bregman en elevado y José Altuve en rola al cuadro en la séptima entrada con dos hombres a bordo.

Faltaba bajar la cortina y Kenley Jansen, otro que necesitaba redención tras perder el juego 5 de la serie y recibir carrera en tres actuaciones seguidas, se encargó al conseguir los seis outs finales del partido; lo hizo en estricto orden, luciendo de nuevo como el mejor cerrador de la Gran Carpa. El triunfo fue para el zurdo Tony Watson, curiosamente el pitcher que menos controlado se vio por los Dodgers en el juego.

Para el juego 7, Yu Darvish abrirá por los Dodgers. El turno de los Astros le corresponde a Lance McCullers Jr. Ninguno de los dos se vio bien en el juego 3, especialmente Darvish, sacado desde el segundo inning.

 

Fuente: La Opinion

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