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Cómo Ser el Mejor Estudiante de tu Promoción

Tener el mejor expediente académico de la carrera es uno de los logros de los que me enorgullezco especialmente, y además también me abrió muchas puertas profesionales. En este artículo te voy a contar cómo lo conseguí.

1. Prémiate y castígate

Mi primer semestre en la universidad no fue nada del otro mundo. Varios aprobados justos, algún notable y un insuficiente en termodinámica y cinética química. Pero ese suspenso lo cambió todo.

Por aquél entonces, mis estudios en biotecnología eran una carrera privada por la que mi padre debía pagar entre 200 y 300 euros por asignatura. Si suspendías una asignatura dos veces, tenías que volver a matricularte y pagarla de nuevo.

Cuando traje el primer suspenso a  casa, mi padre, que estaba haciendo un gran esfuerzo económico para que yo estudiara lo que había elegido, me sentó y me dijo: “Hijo, sólo te pagaré la carrera una vez. Cada asignatura que haya que volver a pagar porque has suspendido dos veces, la tendrás que pagar tú. Pero de la misma forma, si sacas una matrícula de honor y la universidad me devuelve el dinero de la matrícula, te lo daré a ti.

  • Viéndolo con perspectiva, esa forma de incentivación es casi perfecta. Combina un refuerzo positivo (yo podía ganar dinero sacando matrículas de honor) y un castigo (existía el riesgo de que tuviera que poner dinero de mi bolsillo) y lo condicionaba todo a mi desempeño.
  • Si mi padre sólo me hubiera premiado quizás yo habría intentado sacar buenas notas en las asignaturas fáciles y no en las difíciles, y si únicamente me hubiera castigado quizás habría terminado estudiando lo justo para sacar aprobados.

A partir de ese momento, y gracias también a las dos siguientes estrategias que te explicaré, empecé a sacar notazas en los exámenes. Me llegaron a parecer tan fáciles que no podía comprender como había alumnos que dedicaban 3 horas diaras a estudiar en la biblioteca y aún así a duras penas aprobaban.

Si la incentivación económica no es posible en tu caso, busca otra forma. Si suspendes, podrías autocastigarte dándole 20 euros a tu hermano pequeño, por ejemplo. Pero si sacas una buena nota, date un capricho. Encuentra tu manera de premiarte y de castigarte.

2. Haz resúmenes a mano

En la universidad falté a muchas clases. Creo que fui a menos de la mitad en total, y desde luego nunca acudí a las que había a primera hora de la mañana. Recuerdo una profesora que no quería calificarme con una matrícula de honor por no haber asistido a ninguna clase suya, pese a sacar el único 10 en el examen.

Por suerte, la que era entonces mi novia era una chica muy aplicada. Iba a todas las clases y tomaba unos apuntes estupendos. Era lista, constante y sacaba buenas notas. Como yo no tenía apuntes, me fotocopiaba los suyos, me los leía y a medida que me los iba leyendo hacía un resumen a mano. Y si me daba tiempo, volvía a resumir el primer resumen.

Es evidente que si coges un libro o unos apuntes y sólo te los lees será difícil que interiorices todo lo que hay allí. Con los resúmenes y esquemas permites que tu cerebro organice toda esa información. Pero sin saberlo, yo estaba haciendo lo que la ciencia ha certificado que es más eficaz para memorizar: escribirlos a mano.

  • Varios estudios han demostrado que la actividad de escribir y el vínculo entre la mano y el cerebro es lo que mejora el aprendizaje, no el hecho de que te cueste más tiempo hacerlo a mano.
  • Como explica esta publicación científica, cuando escribes a mano tu cerebro recibe la información de la acción que estás realizando además de la sensación de sujetar un lápiz. Este tipo de retroalimentación de información es distinta a la que recibes mientras tocas y escribes en un teclado. Al escribir a mano, los movimientos implicados dejan una “marca” en la parte sensorial y motora del cerebro, la que te permite reconocer las letras. Eso crea  una conexión más profunda entre leer y escribir a mano.
  • Incluso existe otro estudio que compara el nivel de memorización que se obtiene escribiendo a mano frente la escritura en ordenador. Por eso la proliferación actual de tablets y portátiles en las escuelas y en los hábitos de estudio es algo que podría tener consecuencias negativas en el futuro. ¡Escribe a mano!

3. Termina y vete corriendo a la cama

Durante la semana libre que tenía antes de los exámenes me costaba mucho estudiar por las mañanas porque siempre he tenido hábitos muy nocturnos. Por mucho que lo intentara, habitualmente empezaba a estudiar justo después de cenar, y en la tranquilidad de mi habitación por la noche me estaba hasta las 3 o las 4 de la madrugada. Al acabar me iba a la cama directamente.

Y de nuevo y sin ser consciente, estaba haciendo lo mejor que se puede hacer para grabar algo a fuego en tu cabeza.

Se ha demostrado en multitud de estudios que el cerebro aprovecha las horas de sueño para organizar la información registrada durante el día. Y no sólo para memorizarla, sino también para terminar de entenderla en un proceso inconsciente de análisis de la información. Y aún con mayor intensidad lo que hayas experimentado justo antes de acostarte.

Imagina lo que eso supone para alguien que termine su sesión de estudio y se vaya a la cama directamente en lugar de ponerse a ver la televisión o salir con amigos. Es mucho más provechoso estudiar por la noche en vez de hacerlo durante la mañana y luego dedicarse a hacer otras cosas.

Así pues, frente la duda de si estudiar o no la noche anterior al examen, mi consejo es que hagas tu último resumen a mano, lo leas de nuevo y te acuestes. Tu cerebro aprovechará ese tiempo para ordenar, estructurar y memorizar la información.

 

 

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