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Cómo Saber Si Alguien Miente: Manual Del Polígrafo Humano

¿Quieres aprender a detectar mentiras y convertirte en una especie de polígrafo humano?

Si tu respuesta es sí, sigue leyendo. Porque una vez hayas terminado de leer este artículo tendrás muchos más recursos para descubrir cuándo te están mintiendo. De verdad 😉

Como saber si alguien miente

Mentir es irracional. Aprendemos a hacerlo de pequeños para evitar las consecuencias negativas de nuestros errores y seguimos haciéndolo de adultos cuando consideramos que el beneficio supera los riesgos. Por eso casi siempre usamos mentiras que no hacen daño y tampoco nos hacen sentir mal (“te queda bien ese peinado”, “recogí cuatro quilos de setas”, etc). Todo el mundo miente de una forma u otra.

Existen multitud de estudios sobre por qué, cuándo y cómo mentimos, la mayoría promovidos por organizaciones como el FBI donde tienen que lidiar con engaños constantemente. Gracias a eso sabemos cosas tan curiosas como:

  • En una conversación de tan solo 10 minutos es probable que te mientan hasta tres veces
  • Los hombres suelen mentir más que las mujeres
  • Los extrovertidos mienten más que los introvertidos
  • Cuanto más creativa es una persona, más miente
  • El medio favorito para hacerlo es el teléfono porque el lenguaje corporal permanece oculto
  • Donde menos mentimos es por e-mail porque nos asusta que quede por escrito.

Sin embargo también se han creado muchos falsos mitos alrededor de la mentira, y en este artículo lo primero que haré será desenmascararlos.

Precaución: a menudo la ignorancia es la felicidad. ¡Una vez aprendas a detectar mentiras quizás no te guste descubrir que alguien que aprecias te está intentando engañar!

¿Qué aprenderás en este artículo?

Las mentiras de descubrir mentiras

¿Crees que eres bueno detectando cuando alguien miente?

Quizás lo seas. O quizás creas que lo eres, porque en promedio solo somos capaces de descubrir una mentira en el 54% de los casos (fuente). Vamos, que tirando una moneda al aire tenemos casi la misma probabilidad de acertar.

Y es que muchas de las conductas que se supone que acompañan una mentira (evitar el contacto visual, ponerse nervioso, dilatar las pupilas, rascarse la nariz, etc) también pueden aparecer en personas honestas que simplemente son tímidas o lo pasan mal en situaciones tensas.

A continuación encontrarás varios mitos sobre la ciencia de la mentira que en realidad no han demostrado ninguna utilidad.

1. Mentir tiene su propio lenguaje corporal

Aunque la creencia popular es que el cuerpo envía señales cuando mentimos, no hay ningún estudio que haya podido relacionar un signo en concreto con el engaño.

¿Por qué? Porque todos nos comportamos de manera diferente al mentir, así que no te creas eso de que si alguien no te mira directamente a los ojos o se toca la cara es que te está engañando.

Por cada estudio que dice que los mentirosos se rascan la nariz, existe otro que dice lo contrario. En una investigación se buscaron los gestos que aparecían o desaparecían cuando la gente mentía, pero como verás a continuación no se encontraron diferencias suficientes como para poder generalizar.

Lenguaje corporal de la mentira

Por ejemplo, la gente que miente mira fijamente en el 67% de los casos, pero la que dice la verdad también lo hace en el 58%. No existe ningún gesto corporal que te sirva para detectar con precisión cuándo te están mintiendo.

2. No te fíes de lo que te dicen

Aunque la idea extendida es que el lenguaje corporal es más importante que el verbal, eso tampoco es cierto.

El lenguaje del cuerpo puede ofrecer pistas, pero lo que se dice puede ser incluso más fiable. En un estudio de 2004 un grupo de policías observó una serie de vídeos, y aquellos que buscaron incongruencias en las señales verbales (contradicciones, dudas, etc) fueron capaces de distinguir mejor las mentiras que aquellos que solo se basaron en los signos del cuerpo (dirección de la mirada, cambios de postura, etc).

Cuando dudes de si alguien te está diciendo o no la verdad, lo más fiable es encontrar incongruencias en su historia. Más adelante te enseñaré cómo.

3. La dirección de los ojos da pistas

Según la PNL (programación neurolingüística), cuando alguien mueve los ojos hacia su derecha significa que está mintiendo, mientras que si los mueve hacia la izquierda dice la verdad.

Si eso fuera cierto no haría falta investigar más y todos los mentirosos irían con gafas de sol, pero es que es falso.

En este estudio de 2012 quedó demostrado que la dirección hacia la que alguien mira es independiente de la veracidad de su historia, así que cuidado con esos gurús de la PNL que te prometen poderes mágicos.

De hecho, la gente que más miente no mira hacia los lados ni desvía la mirada. Si acaso te miran más fijamente porque quieren comprobar que te estás creyendo su mentira.

4. El polígrafo nunca falla

Otro mito. Por mucho que las películas y programas de televisión basura se empeñen en vendernos la fiabilidad de estos aparatos, en uno de los estudios más rigurosos se estableció su porcentaje de acierto en solo el 65%. El principal problema es su cantidad de falsos positivos: es habitual que identifique como mentirosas a personas que están diciendo la verdad.

Poligrafo

La realidad es que detectar mentiras es MUY dificil. El motivo es que la mayoría mezclamos mentiras con historias verdaderas, lo que nos permite añadir detalles reales que dan mayor credibilidad .

Además, cada individuo es tan único que no existe ningún signo universal de la mentira. No todos tenemos el mismo comportamiento cuando mentimos: mientras yo puedo evitar el contacto visual, quizás tú lo mantengas.

Es por este motivo que entrenándonos para detectar mentiras a través del lenguaje corporal o verbal el porcentaje de éxito alcanza como mucho el 60%, únicamente 6 puntos más que sin ningún tipo de preparación (fuente).

¿Y entonces cómo hago para saber si una persona miente?

Más abajo te explicaré las herramientas exactas para lograrlo, pero para empezar debes tener muy claros tres conceptos fundamentales:

1. Fíjate en los detalles y cambios de conducta

El simple hecho de prestar atención a los detalles te hará mejor detectando mentiras. Así de simple.

Cuando alguien miente pueden aparecer pequeñas diferencias en su conducta o en la historia que está contando, y varios estudios han demostrado que centrando tu atención en los detalles mejorarás tu capacidad de detectar engaños.

Es por eso que las mujeres suelen ser más hábiles que los hombres: sencillamente se fijan más en aspectos concretos de las historias y en los cambios de comportamiento.

2. Intenta aislarte de tus emociones

Ya sé que es complicado, pero si te enfureces, entristeces o alegras demasiado dejarás de ver esos detalles.

Cuando estás en un estado muy emocional tu mente entra en piloto automático. Desactiva parte de sus funciones racionales y pasarás por alto pistas que podrían revelar que la otra persona te está mintiendo.

Los embusteros más experimentados quieren conseguir precisamente eso: situarte en un estado alterado para que dejes de hacer preguntas y empieces a  tomar decisiones incorrectas.  Así que mantén la cabeza fría y no te excites frente grandes promesas ni te enfades ante enormes sospechas.

3. Al final solo te queda tu instinto

El paso final, una vez observados los detalles con la máxima frialdad posible, es hacerle caso a tu instinto.

Fíate de tu intuición, porque tal y como ha quedado demostrado científicamente, somos más eficaces detectando mentiras cuando lo hacemos de forma inconsciente que si intentamos atar todos los cabos racionalmente. El motivo es que a nivel irracional eres capaz de ver señales que tu mente consciente pasa por alto.

Así pues, presta atención, deja que pase algo de tiempo y guíate por tu instinto. Aumentarás tus probabilidades de acertar.

Instinto

Aunque estas 3 claves son imprescindibles, para tener mayor certeza de que alguien te está mintiendo necesitas que sus señales engaño, como cambios en la conducta o contradicciones en su historia, se hagan evidentes.

¿Pero cómo puedes lograrlo?

Existe una forma, y es parecida a jugar a las 7 diferencias.

Identifica su estado natural y encuentra las diferencias

La única manera de poder sospechar con cierta seguridad que alguien te está engañando es encontrando diferencias entre las señales que emite cuando dice la verdad respecto las que muestra cuando miente. Por eso lo primero que debes hacer es entender cómo se comporta de forma habitual.

A esto se le llama establecer la línea base de conducta.

  • Si se trata de un conocido ya deberías saberlo, aunque no está de más que la próxima vez te fijes en su lenguaje corporal o frases más comunes.
  • Con un desconocido podrías hacerlo iniciando un tema de conversación trivial donde no tenga ninguna necesidad de mentir, como por ejemplo preguntándole de dónde es.

A partid de ahí, cada vez que saques un tema y observes alguna señal que no encaje con su conducta habitual, considéralo una alerta. Presta especial atención a las siguientes:

  • ¿Se encoge de hombros más que antes? el Dr. Paul Ekman descubrío que hay gente que tiene la tendencia a levantar ligeramente un hombro cuando miente, como si quisiera protegerse.

Levantar hombro

  • ¿Se empieza a tocar los ojos? En un intento inconsciente de apartar algo incómodo de su visión, hay gente que puede empezar a rascarse los ojos de forma inconsciente.
  • ¿Te mira fijamente y asiente? Algunas personas cuando mienten (lo has visto en el gráfico anterior) pueden empezar a mirarte fijamente y asentir con la cabeza.
  • ¿Empieza a mover o juguetear más con las manos? Otra señal que puede aparecer cuando alguien se pone nervioso.

Aviso: no suele ser suficiente con una alerta. Debes buscar conjuntos de señales. Empieza a sospechar si de repente su conducta cambia de relajada a inquieta, o de sociable a cerrada, por ejemplo. Aunque estos cambios no indican al 100% que esté mintiendo, sí que suelen revelar alguna alteración emocional.

Sobrecarga los circuitos: el estrés cognitivo

Bien, ahora ya sabes que no existen fórmulas mágicas y que la clave para detectar si alguien te está mintiendo es encontrar diferencias respecto su conducta habitual.

Sin embargo, cuando alguien realmente se ha preparado para mentir con naturalidad, el tema puede ser más complicado. Pero en esas situaciones todavía te queda un arma. Y se llama el estrés cognitivo.

Contar mentiras es difícil. Es necesario construir una historia, añadir elementos reales e intentar no dejar cabos sueltos. Y se ha demostrado que todo este esfuerzo mental obliga al cerebro del mentiroso a trabajar a fondo.

Pero si logras sobrecargar todavía más ese proceso mental, las señales verbales (contradicciones, dudas) y corporales (cambios en su conducta) se harán evidentes. El mentiroso dejará de poder centrarse en ellas para mantenerlas ocultas y entonces saltarán a la vista.

Vale, todo esto suena bien. ¿Pero cómo puedes hacer que alguien tenga que pensar más?

No te preocupes que para eso estoy aquí;-)

 1. Sorpréndele

Aproximadamente el 4% de las personas son auténticos maestros del engaño. Tejen historias complejas y tramas dignas de el Oscar de Hollywood al mejor guión, y parecen tener respuesta para todo.  ¿Cómo puedes pillarles?

Sorprendida

La respuesta es observándoles atentamente y cuando menos se lo esperen, sorprendiéndoles con un cambio de tema o una pregunta para la que no estaban preparados. Aquí tienes algunas maneras:

El cambio de tema instantáneo

Si crees que alguien puede estar mintiendo, cambia de forma inesperada el tema de conversación y observa.  Por ejemplo:

(Una chica le pregunta a su novio dónde estuvo ayer por la noche)

Él: -…así que al final me levanté de la mesa del bar, nos dimos un abrazo después de 20 años sin vernos desde el instituto y me vine para casa.

Ella: -Ya… ¿Cuántas veces crees que ha ganado la Champions el Barça en los últimos 20 años?

Si él estaba mintiendo probablemente se sienta mucho más relajado con este nuevo tema de conversación. De hecho, ¡seguramente estaba ansioso por cambiar de tema! Pero si fuera inocente seguramente se extrañaría y preguntaría por el motivo de ese cambio tan drástico.

La pregunta inesperada

Inventarse una mentira sobre la marcha es difícil. Recordar algo que realmente ocurrió no. Así que también puedes preguntarle a tu sospechoso algo que no había previsto tener que responder.

Imagínate que el novio de antes dice que estuvo en un bar con un amigo. Si su pareja les preguntase a ambos por separado a qué bar fueron, qué tomaron y hasta qué hora estuvieron, es probable que las historias coincidan , tanto porque sea cierto como porque lo hayan acordado.

Pero si de repente les preguntase a cada uno dónde estaba el baño del bar, ahí es bastante probable que si estuvieran mintiendo sus respuestas no fueran las mismas.

2. Recorre su historia en orden inverso

Esta estrategia suele usarla la policía obligando a los sospechosos a recorrer su historia en orden cronológico inverso.

Contar la historia al revés es fácil si se trata de una experiencia real que has vivido, pero cuando se trata de una mentira el estrés cognitivo aumenta por la dificultad de encajar de nuevo las piezas en sentido contrario. En ese momento pueden hacerse muy evidentes las incongruencias o cambios en el lenguaje corporal.

Rebobinar

Estudios como este ya han demostrado que es mucho más fácil detectar mentiras cuando alguien cuenta su historia al revés. Cuando le pidas que lo haga, fíjate en si ocurre algo de lo siguiente:

  • Su historia deja de estar bien organizada
  • Se autocorrige varias veces (al tener que recorrer el camino inverso es probable que tenga que rectificar varias veces su contenido)
  • Omite detalles sensoriales (colores, olores, etc)
  • Responde de forma muy escueta
  • Su historia se llena de contradicciones
  • Se pone mucho más nervioso y agitado
  • Habla más lento

Si encuentras varias de estas, ¡tienes permiso para empezar a sospechar!

3. Ponle a prueba con tu interrogatorio

Antes de acusar debes recoger el mayor número de información. Ahí es donde encontrarás las pruebas que te permitirán demostrar que te están mintiendo. Cuantos más detalles tengas, mejor.

Para conseguirlo, haz preguntas lo más abiertas posible al principio (“¿Qué hiciste ayer por la tarde?”) y luego empieza a concretar (“¿Me puedes decir exactamente a qué hora te fuiste?”)

Y cuando estés preguntando, observa si tu interlocutor comete alguno de estos patrones:

Repite tu misma pregunta

Si cuando le haces una pregunta sencilla la repite antes de responderte, probablemente esté intentando ganar algo de tiempo para preparar su respuesta.

Tú: -¿Por cuánto dinero vendiste tu moto?

El sospechoso de estar mintiendo: -¿Que por cuanto dinero vendí mi moto…? Pues unos 1.500 euros.

Te da demasiada información cuando no es necesaria

En caso de que te empiece a dar demasiados detalles cuando no viene a cuento, como el nombre de todas sus exnovias cuando le preguntas por cuántas relaciones ha tenido, las probabilidades de que te esté mintiendo aumentan.

Se pone a la defensiva cuando le preguntas por qué deberías creerle

Cuando le preguntas a alguien honesto por qué deberías creerle la respuesta más habitual suele ser “Por que te estoy contando la verdad”. Y es que no tiene ningún motivo para contestar otra cosa.

Sin embargo a los mentirosos les cuesta decir eso. En su lugar se pueden poner a la defensiva con expresiones como “no hace falta que me creas si no quieres” o “¿por qué debería mentirte?”

Evita responder “sí” o “no” a una pregunta directa

Cuando ya tengas muchos detalles de su historia, puedes terminar de forzar la máquina con este último recurso.

Simplemente hazle una pregunta directa cuya respuesta tenga que ser SÍ o NO. Si no es capaz de responderte con uno de estos monosílabos y empieza a usar otros argumentos, señal de alerta.

Luego vuelve a intentarlo de nuevo. Si de nuevo evita contestar, doble alerta.

Entonces tienes permiso para seguir insistiendo en ese punto hasta que se venga abajo y reconozca su engaño.

4. Cuidado con las historias

Los mentirosos más hábiles elaboran historias complejas por una razón de peso: se ha demostrado que son la forma más eficaz de distraer tu mente.

Cuando te cuentan una historia, de forma inconsciente te relajas. Dejas de prestar tanta atención a los detalles y disminuye tu capacidad de detectar incongruencias. Cuanto más te sumerjas en ella, más probable es que te la creas a pies juntillas.

Para evitarlo, y aunque te parezca de mala educación, interrumpe. Corta su historia y pídele que vuelva atrás a un punto que no te ha quedado claro. Así lograrás incrementar su estrés cognitivo a la vez que eliminas el poder persuasivo de su historia.

Conviértete en un polígrafo humano [resumen]

Detectar mentiras, por mucho que se empeñen hacerte creer en señales corporales infalibles, es complicado. El único proceso que ha demostrado su eficacia es el siguiente:

  1. Conoce la conducta habitual de alguien y sospecha si empieza a comportarse de forma distinta cuando sacas un tema.
  1. Para que esos cambios se hagan más evidentes sométele a un estrés cognitivo. Si te está mintiendo aparecerán incongruencias en su historia y cambios en su lenguaje corporal.
  1. Finalmente, y en caso de que sigas dudando, confía en tu instinto. Es mucho más fiable que tu mente racional.

Próximamente te hablaré de las microexpresiones, otra herramienta útil para detectar engaños. Pero por ahora te dejo con la TED Talk de Pamela Meyer “Cómo descubrir a un mentiroso”. Aunque generaliza demasiado en cuanto a los signos de la mentira, su reflexión es bastante interesante.

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