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Un nuevo plan migratorio daría la residencia a millones de indocumentados

La Casa Blanca, el Senado y la Cámara de Representantes tienen 10 días para llegar a un acuerdo sobre inmigración, antes de que el Gobierno federal se quede de nuevo sin dinero y abocado a un nuevo cierre. Sobre la mesa hay varias propuestas que, pese a lo que pudiera parecer, no son muy diferentes; sin embargo, aquello en lo que difieran, es capital: la suerte de millones de inmigrantes. No se trata ya de los soñadores, cuyo futuro se soluciona en todos los textos, ni del muro en la frontera, que los demócratas parecen haber aceptado como inevitable pese a seguir considerándolo ridículo. La discusión gira ahora sobre los inmigrantes blindados hasta ahora por el estatus de protección temporal (TPS, en inglés), y los padres de los soñadores.

¿Cuántas propuestas hay? Muchas. La Casa Blanca hizo pública la suya el viernes; en la Cámara Alta, decenas de senadores de ambos partidos buscan un consenso a partir del plan encabezado por el republicano Lindsey Graham y el demócrata Dick Durbin; y en la Cámara de Representantes ha presentado hoy su propuesta un grupo, también bipartidista, que se autodenomina los Problem Solvers y está dirigido por el demócrata Josh Gottheimer y el republicano Tom Reed.

El Senado es clave porque es allí donde la ventaja de los republicanos es menor, y es allí dónde los demócratas forzaron el cierre del Gobierno federal hace una semana; a cambio, obtuvieron la promesa del líder republicano, Mitch McConnell, de votar una solución para los soñadores antes de que se acabe de nuevo el dinero, el 8 de febrero. Pero esa solución, en caso de aceptarse, deberá ser refrendada por la Cámara de Representantes, y firmada por el presidente.

¿En qué coinciden estas propuestas? El plan de Durbin y Graham, sobre el que se está construyendo el consenso actual en el Senado, abría un camino a la ciudadanía para los soñadores. La Casa Blanca acepta esta solución, de la que se beneficiarían 1,8 millones de jóvenes: los llegados al país de la mano de sus padres cuando tenían menos de 16 años y antes del 15 de junio de 2012, tengan o no tengan actualmente la Condición de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, en inglés). El plan de la Cámara de Representantes coincide en esta solución, recalcando, como la Casa Blanca, que los soñadores deben carecer de antecedentes penales y haber pagado impuestos si han trabajado.

¿Qué pasa con el muro? La Casa Blanca pide 25.000 millones de dólares para construir la barrera prometida por el presidente, Donald Trump, en la frontera.  La propuesta del Senado otorgaba 2.800 para seguridad fronteriza, de los que 1.600 serían para el muro, con la idea de que luego, año a año, se vayan aprobando partidas similares; pero Trump quiere que el Congreso se comprometa ahora a entregar todo el dinero (a través de un trust fund), por si en el futuro no logra un compromiso similar al que se negocia ahora. La propuesta de la Cámara prevé 1.600 millones para el muro y otros 1.100 para seguridad fronteriza este año.

¿Qué pasa con la lotería de diversidad y el TPS? Las tres propuestas prevén el fin de este sorteo, pero difieren en qué hacer con los 50.000 visados que se reparten hasta ahora al azar todos los años. La Casa Blanca quiere repartir esos visados según un sistema de méritos (que valore a los inmigrantes por su educación, nivel de inglés, capacidad profesional, edad, etcétera), y usarlos además para acabar con la lista de espera actual. Las propuestas en el Congreso apuestan por dedicar la mitad de esos 50.000 visados al sistema de méritos, y la otra mitad a acoger a los países cuyo TPS ha expirado por decisión de Trump (El Salvador, Nicaragua, Haití y, probablemente, Honduras). En el aire está el futuro de 190.000 salvadoreños, 5.300 nicaragüenses, 59.000 haitianos y 86.000 hondureños. En total, el TPS protege a 320.000 inmigrantes de países que, al menos en parte, Trump considera “de mierda” (además de los citados, Nepal, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Siria y Yemen)

¿Qué pasa con la inmigración familiar? Las tres propuestas coinciden en restringir los visados de reunificación familiar, de forma que residentes y ciudadanos sólo puedan traerse a cónyuges e hijos menores de 21 años; el resto de familiares (padres, hermanos, etcétera), según el plan de la Casa Blanca, sólo podrían convertirse en residentes, pero no en ciudadanos.

¿Qué pasa con los padres de los soñadores? Las propuestas de Senado y de la Cámara apuesta por darles permisos de residencia por tres años renovables. La Casa Blanca no quiere ni oír hablar de esta medida, que según sus cálculos podría suponer una “amnistía” para hasta 5,1 millones de inmigrantes (calculando que cada soñador tuviera padre y madre aquí, y éstos fueran diferentes para cada uno).

  Fuente: Telemundo

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