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Trump prepara un plan para cerrar la frontera a los migrantes

Preocupado por la caravana de migrantes que se dirige al norte a través de México, el presidente Donald Trump está considerando un plan para cerrar la frontera a los migrantes centroamericanos y negarles la oportunidad de solicitar asilo. Para ello, ha invocado los mismos poderes que utilizó cuando decretó la primera prohibición de viajes en 2017, dijeron fuentes cercanas a la administración, familiarizadas con estos planes. La Casa Blanca también está preparando la movilización de 1,000 tropas adicionales a las que ya se encuentran en la frontera, para asistir en operaciones de seguridad fronteriza ante la llegada de la caravana.
Bajo la ley de Estados Unidos, los extranjeros que huyen por motivos de persecución, tienen el derecho de solicitar el asilo en el momento en que lleguen a territorio de Estados Unidos, pero la orden ejecutiva que se encuentra bajo consideración, podría suspender ese derecho y prohibir que los centroamericanos puedan ingresar por cuestiones de seguridad nacional.
Esta provisión podría iniciar de inmediato una serie de acciones legales en las cortes de Estados Unidos. La sección es la misma autoridad legal que invocó durante la prohibición de viajes. Varios funcionarios de la administración advirtieron que la propuesta aún no estaba finalizada y era una de varias medidas que estaban en consideración. Tomadas en su conjunto, podrían ayudar física y legalmente a fortificar la frontera sur en anticipación de la llegada de grandes números de migrantes a los que Trump ha calificado como amenaza. "El gobierno está considerando una amplia gama de opciones administrativas, legales y legislativas para abordar la crisis de inmigración ilegal masiva creada por los demócratas", dijo un funcionario de la Casa Blanca, que habló bajo condición de anonimato. "No se han tomado decisiones en este momento", dijo el funcionario. "Tampoco les vamos a decir a los contrabandistas o a las caravanas, cuales estrategias vamos a seguir". Otro miembro de la administración dijo, cuando se le preguntó acerca de la posible prohibición de los centroamericanos, dio que "todo está en consideración". Las tropas adicionales reforzarían los aproximadamente 2,000 elementos de la Guardia Nacional desplegados en la frontera desde abril. Bajo una orden del Pentágono, que podría ser expedida este 26 de octubre, las tropas no podrían hacer arrestos o aplicar las leyes migratorias, de acuerdo con autoridades que conocen los detalles de este plan. La caravana de migrantes permanece a más de 900 millas del territorio de EE.UU. y cuenta con alrededor de 3,600 personas, según las últimas estimaciones de las autoridades mexicanas. Pero las escenas de hombres jóvenes brincando las puertas de la frontera entre Guatemala y México, provocaron la alarma de la Casa Blanca y que Trump continuara calificando a los migrantes centroamericanos como una amenaza a la seguridad nacional Las familias, muchas de ellas que viajan con niños, constituyen el grueso de la caravana que avanza lentamente por el sureste de México. La administración Trump no ha entregado ninguna evidencia de que entre los migrantes haya gente del medio oriente o de criminales peligrosos mezclados entre los migrantes. Un problema potencial con la prohibición de entrar, que se encuentra bajo consideración, es que aquellos que crucen ilegalmente tendrían que ser admitidos y tomados en custodia de Estados Unidos. La administración podría intentar negarles el acceso a las cortes y acelerar su deportación, pero estos migrantes tendrían que ser regresados a América Central, a menos de que el gobierno de México acceda recibirlos. Cualquier intento de forzar a México a que acepte a los centroamericanos, podría poner en riesgo la relación con el gobierno de ese país, dijo una persona del Departamento de Seguridad Nacional, familiarizado con algunas partes de la política que se encuentra bajo consideración. Estados Unidos tiene la autoridad legal para regresarlos "dado que fue México quien los dejó pasar primero", dijo la fuente. En semanas recientes, un número record de familias de inmigrantes han cruzado a Estados Unidos a través de Río Grande, en el sur de Texas y por el sur de Arizona, provocando que la capacidad de los centros de detención se encuentre por encima de su límite máximo y que hayan tenido que liberar a muchas personas. Las cortes de Estados Unidos tienen muy pocas instalaciones que tienen la posibilidad de mantener detenidos a niños, por lo que "prohibir" que los centroamericanos ingresen ilegalmente, podría tener un pequeño efecto en términos prácticos. Menos del 10 por ciento de los solicitantes de asilo centroamericanos, reciben el asilo por parte de los jueces de inmigración, de acuerdo a las estadísticas, pero muchos han utilizado ese proceso como una forma de entrar a Estados Unidos y permanecer en el país, mientras su solitud empieza a procesarse en el sistema legal. Oficiales de la Casa Blanca han aumentado la presión en el gobierno mexicano para que detenga la caravana, pero ese gobierno se ha negado a bloquear por la fuerza el avance de la caravana. El jueves 25 por la mañana el presidente Trump escribió en un tuit que Estados Unidos tenía que cambiar sus leyes de inmigración, las cuales, dijo, "nos dificultan la tarea de detener a la gente en la frontera",  y agregó que está llevando a los militares para solucionar esta emergencia nacional. "Deben ser detenidos".
Más tarde el presidente volvió a escribir: "Ustedes, los de la caravana, regresen a sus casas, no les vamos a permitir que ingresen a Estados Unidos de manera ilegal, regresen a su país y si quieren, soliciten la ciudadanía como lo hacen millones de personas". La caravana se encuentra todavía a varias semanas de llegar a la frontera de Estados Unidos y las autoridades mexicanas dicen que el número de personas integrantes de la caravana ha bajado rápidamente de 7,200 a principios de la semana, a unos 3,620 el miércoles 24. El gobierno de México dijo que ha procesado 1,700 solicitudes de asilo. No está claro qué impacto tendrá el personal militar adicional, ya que muchos de los inmigrantes, si llegan a Estados Unidos, lo más probable es que intenten entregarse a la Patrulla Fronteriza. Las autoridades de Estados Unidos dijeron que las tropas no conducirán acciones directas de aplicación de las leyes migratorias y que en cambio harán funciones de apoyo. Estas actividades todavía están siendo definidas, pero se cree que incluirían ingenieros que puedan supervisar la construcción y apoyo de aviación, y probablemente algunos doctores y abogados para que asistan a los migrantes. Los críticos han dicho que la solución militar sería muy costosa y poco efectiva, y han acusado al presidente Trump de tratar de crear miedo en el público con las supuestas amenazas que representa la caravana, con el objetivo de satisfacer a su base de electores con miras en las elecciones de medio término este 6 de noviembre. "Es triste e irresponsable que el presidente amenace con movilizar a la mayor fuerza militar del mundo contra un grupo de inmigrantes desarmados, incluyendo mujeres y niños", dijo Kevin Appleby, director de políticas del Centro de Estudios de la Migración. "Esto demuestra que las políticas contra los migrantes han fallado y que se encuentran en un punto de desesperación en su política migratoria. Necesitan una nueva forma de enfrentar los retos regionales, no hacerlo es simplemente malgastar el dinero de los contribuyentes". Un oficial de las fuerzas armadas dijo que el papel de las tropas va a ser designado de acuerdo al Posse Comitatus Act, una ley federal que limita el uso de las fuerzas militares en asuntos internos. El oficial comparó la movilización de tropas activas, a la asistencia que brindaron los militares durante el huracán Katrina. La Guardia Nacional que ya se encuentra en la frontera, está bajo las órdenes directas de sus respectivos gobernadores y se mantendrá así. El secretario de Defensa, James N. Mattid escribió un memorándum este 2018, que prohíbe que interactúen directamente con los migrantes o con otras personas detenidas. Esa orden sigue vigente, dijo el teniente coronel Dave Eastburn, vocero del Pentágono.
  Fuente: Hoy

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